¿Puedo verlo?, preguntó Valentina.
Es casi medianoche, protestó Sofía.
El dolor no respeta horarios, señora, replicó Valentina.
Y por lo que escucho, ese niño no ha dormido en días.
Sebastián asintió sintiendo algo que no había sentido en semanas.
Esperanza.
Emiliano, llévala con Mateo.
Subieron los cuatro pisos en un silencio tenso, interrumpido solo por el llanto que se hacía más fuerte con cada escalón.
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El hijo del multimillonario sufría dolores,hasta que la niñera le quitó algo misterioso de su cabeza...