Durante 5 años de matrimonio, nunca lavé la ropa de mi esposa… hasta que, el primer día que lo hice, me desmoroné al descubrir el secreto que ella había estado escondiendo todo este tiempo. No podía creer que mi propia esposa fuera así…

Era ella quien sostenía todo.

Todo.

Me llevé las manos al rostro.

Y lloré.

Como nunca había llorado antes.

Horas después…

O tal vez minutos…

Ya no lo sabía.

Escuché el sonido de la puerta.

Pasos ligeros.

Helena.

Entró.

Se detuvo al verme.

El suelo cubierto de ropa.