Cuando la lealtad se convierte en una carga… pero no se detiene.

Es una historia conmovedora, dijo doña Carmen observando como Sofía jugaba con Coco y Pinto. Sofía trajo sus dibujos a la escuela ayer y les contó todo a sus compañeros. Estaban fascinados. Sofía ha sido muy amable con los perros”, comentó Lupita. Y creo que gracias a ella, don Ernesto está reconsiderando su ultimátum sobre sacarlos del edificio. Doña Carmen tomó un sorbo de café pensativa. “¿Sabe, señor Ángeles? Llevo 30 años enseñando. Siempre busco formas de que mis alumnos aprendan no solo de los libros, sino de la vida real.” hizo una pausa y miró directamente a Lupita.

Creo que esta situación es una oportunidad educativa extraordinaria. Oportunidad educativa, preguntó Lupita confundida. Exactamente, afirmó doña Carmen con entusiasmo. Los niños pueden aprender sobre responsabilidad, compasión y cuidado de los animales. La historia de Canela enseña valores importantes: valentía, amor maternal, sacrificio. La maestra se levantó y caminó hacia los cachorros. se agachó para acariciar a Luna, quien se había acercado tímidamente. “Tengo una propuesta para ustedes”, dijo, “un proyecto escolar. Mis estudiantes podrían ayudar a cuidar a estos perros y cuando sean lo suficientemente grandes ayudar a encontrarles buenos hogares.” Sofía aplaudió emocionada.

Sí, podríamos hacer carteles con los dibujos que hice y todos podríamos venir a jugar con ellos. No es solo jugar, Sofía, explicó doña Carmen. Aprenderían responsabilidad, alimentarlos, limpiar, cuidarlos adecuadamente. Estudiaríamos sobre las necesidades de los perros y cómo ser dueños responsables de mascotas. Lupita estaba sorprendida por la propuesta. Suena interesante, pero ¿cómo funcionaría? Este apartamento es muy pequeño para recibir a muchos niños. Vendrían en grupos pequeños, tal vez tres o cuatro a la vez, explicó doña Carmen.

Una o dos veces por semana, siempre con supervisión adulta, por supuesto. Yo misma vendría con ellos. En ese momento, la puerta se abrió y Miguel entró, aún con su uniforme de camionero. Se sorprendió al ver a las visitas. Buenas tardes saludó quitándose la gorra. ¿Qué está pasando? Lupita le presentó a doña Carmen, quien rápidamente le explicó su propuesta. Miguel escuchó con atención, frotándose la barba de tres días. No estoy seguro,” dijo finalmente. Es mucha gente entrando y saliendo y ya tenemos problemas con don Ernesto por los perros.

Sobre eso, interrumpió doña Carmen. Sofía me contó la situación. Creo que podría hablar con él. Conozco a don Ernesto de la Asociación de Padres de Familia. Su difunta esposa fue mi colega durante muchos años. Miguel y Lupita intercambiaron miradas de sorpresa. “¿Conoce a don Ernesto?”, preguntó Miguel. Ciudad Juárez puede parecer grande, pero en realidad todos nos conocemos de alguna manera. Sonrió doña Carmen. Podría explicarle el valor educativo de este proyecto. Tal vez eso lo convenza de hacer una excepción con las reglas.

Canela, quien había estado observando tranquilamente desde su caja, se levantó y se acercó a doña Carmen. Para sorpresa de todos, puso su cabeza bajo la mano de la maestra como pidiendo una caricia. “Parece que aprueba la idea”, comentó doña Carmen acariciando a Canela. Esta perra es muy especial. Puedo verlo en sus ojos. Miguel y Lupita conversaron brevemente en la cocina mientras Sofía mostraba a doña Carmen cómo había enseñado a Pinto a dar la pata. “¿Qué piensas?”, preguntó Lupita en voz baja.

“¿Podría ser bueno para los cachorros socializar con más personas? ¿Y si doña Carmen habla con don Ernesto?” Miguel suspiró. “No lo sé, Lupita. Ya tenemos muchos problemas. El dinero está ajustado después de arreglar el camión y apenas tenemos espacio aquí. Pero piénsalo insistió Lupita. Si los niños ayudan a encontrar hogares para los cachorros cuando estén listos, sería un gran alivio para nosotros. Finalmente, Miguel asintió. Bien, podemos intentarlo, pero solo por un mes de prueba para ver cómo funciona.

Regresaron a la sala y Miguel comunicó su decisión. Doña Carmen sonrió ampliamente. Excelente. Comenzaremos la próxima semana. Prepararé todo con mis alumnos. Sofía ya ha creado mucho entusiasmo en el salón. Antes de irse, doña Carmen sacó un cuaderno y anotó algunas ideas para el proyecto. Los niños harán carteles con información sobre cada cachorro, investigarán sobre razas de perros, cuidados básicos y comportamiento canino. Aprenderán a interpretar las necesidades de los animales y cómo responder adecuadamente. Suena como mucho trabajo, comentó Miguel.

El aprendizaje significativo siempre implica trabajo, respondió doña Carmen con una sonrisa. Pero también es divertido. Los niños están más motivados cuando ven un propósito real en lo que hacen. Al día siguiente, tal como había prometido, doña Carmen fue a hablar con don Ernesto. Miguel estaba trabajando, pero Lupita observó desde la ventana como la maestra y el casero conversaban en el patio del edificio durante más de una hora. Cuando don Ernesto finalmente se despidió de doña Carmen, su expresión era pensativa.

Minutos después tocó a la puerta de Lupita. “Señora Ángeles”, dijo con tono formal, “Doña Carmen me ha explicado el proyecto escolar que quiere realizar con los perros.” “Así es, don Ernesto,”, respondió Lupita, nerviosa. “Es un proyecto educativo para los niños.” Don Ernesto ajustó sus gafas y carraspeó. Normalmente no haría excepciones a las reglas del edificio. Las reglas existen por buenas razones. Lupita asintió preparándose para lo peor. Sin embargo, continuó don Ernesto, doña Carmen ha presentado argumentos convincentes sobre el valor educativo de esta situación y Sofía está muy entusiasmada.

hizo una pausa y miró brevemente a Canela, quien observaba desde la sala. “Les daré un mes de prueba”, declaró finalmente. “Si no hay quejas de los vecinos, si mantienen todo limpio y ordenado y si los perros no causan daños, podremos reconsiderar el asunto del desalojo.” Lupita apenas podía creer lo que escuchaba. “Gracias, don Ernesto. Prometo que no causaremos problemas. El casero asintió secamente. Una cosa más. Quiero un reporte semanal del progreso del proyecto y Sofía podrá participar siempre que haya terminado sus tareas escolares.

Por supuesto, acordó Lupita rápidamente. Una vez que don Ernesto se fue, Lupita llamó inmediatamente a Miguel para darle la buena noticia. La semana siguiente el proyecto comenzó oficialmente. Doña Carmen llegó con tres estudiantes. Julia, la mejor amiga de Sofía, Raúl, un niño de gafas que llevaba una libreta para tomar notas y Elena, una niña tímida que tenía un perro en casa y sabía mucho sobre ellos. Los niños trajeron cartulinas, marcadores y cámaras desechables para tomar fotos de los cachorros.

Estaban emocionados, pero respetuosos, siguiendo cuidadosamente las instrucciones de doña Carmen sobre cómo acercarse a los perros sin asustarlos. Primero observaremos su comportamiento”, explicó doña Carmen. Fíjense en cómo Canela cuida a sus cachorros, cómo se comunican entre ellos, cómo reaccionan ante nosotros. Los niños se sentaron en el suelo a una distancia prudente y sacaron sus cuadernos para anotar sus observaciones. Poco a poco, los cachorros, curiosos por naturaleza, comenzaron a acercarse a investigar. “Mira, Coco viene hacia mí”, exclamó Julia cuando el cachorro más juguetón se acercó a olfatear sus zapatos.

Recuerda, deja que te huela primero, indicó doña Carmen. Es su forma de conocerte. Pronto, los niños estaban completamente involucrados, midiendo a los cachorros, pesándolos con una pequeña balanza que habían traído y haciendo dibujos detallados de cada uno. El próximo grupo vendrá el jueves explicó doña Carmena Lupita. Son otros cuatro niños, así todos tendrán la oportunidad de participar. Para sorpresa de Lupita, los niños no solo jugaron con los perros, sino que también ayudaron a limpiar la caja, cambiar el agua y dar de comer a Canela.