Mi hija levantó la cabeza.
Confundida.
—¿Y por qué?
El encargado me miró.
Y respondió:
—Porque este restaurante… es suyo.
😶 El momento que lo cambió todo
Mi yerno se quedó congelado.
—¿Cómo que… suyo?
Tomé la servilleta.
La dejé con calma sobre la mesa.
—Lo compré hace 15 años —dije tranquilo—. Nunca vi necesario presumirlo.