Madre soltera en extrema pobreza, acepta cuidar a un millonario paralizado para dar de comer a sus hijos. Al tener que bangarlo, descubre algo que la hace caer de rodillas temblando. Hola, mi querido amigo. El agua goteaba del techo agrietado de la pequeña habitación. cayendo sobre el colchón raído, donde Bruno, de apenas 8 años, temblaba de fiebre.
Paloma apretó los puños mientras observaba a su hijo mayor luchar contra la enfermedad, sabiendo que no tenía dinero para llevarlo al médico. A su lado, Elena, una niña que apenas había cumplido 5 años, jugaba distraídamente con una muñeca sin cabeza, ajena a la desesperación que consumía a su madre. La nevera llevaba tr días vacía. Paloma había vendido todo lo que tenía de valor, sus únicos pendientes dorados, el reloj que fue de su abuela, incluso los zapatos buenos que guardaba para ocasiones especiales.
Necesito encontrar a alguien urgentemente”, decía una mujer mayor de cabello gris perfectamente peinado. El señor Sarate está desesperado. Ha despedido a tres cuidadoras en el último mes. Dice que ninguna entiende lo que ta necesita. ¿Y qué necesita exactamente? Preguntó su acompañante. Una mujer más joven que tomaba notas en una agenda de cuero. Paciencia. Ante todo, el accidente lo dejó completamente paralizado del cuello hacia abajo. Es un hombre joven, apenas 40 años, pero su carácter se ha vuelto difícil, muy difícil.