Haremos estudios controlados, mediremos los resultados, publicaremos artículos científicos. Tu conocimiento podría enseñarse a fisioterapeutas y médicos de todo el mundo. Mateo miró a Alejandro y a Mónica en busca de orientación. Hijo, la decisión es tuya dijo Alejandro, pero piensa en el bien que esto podría hacer. Si va a ayudar a otros niños como Ana Sofía, entonces acepto, dijo Mateo con su habitual sencillez. Los meses siguientes fueron intensos. Un equipo de investigadores comenzó a frecuentar la casa de los Villarreal regularmente documentando todo lo que Mateo hacía.
El niño tuvo que aprender a explicar científicamente técnicas que siempre había hecho intuitivamente. Mateo preguntó una de las investigadoras, la doctora Gabriela. ¿Por qué presionas específicamente este punto del pie? Porque mi abuela decía que aquí pasa un nervito que va hasta la pierna, doctora. Interesante. Este punto corresponde exactamente al meridiano del hígado en la medicina tradicional china, que está relacionado con los tendones y músculos. Entonces, mi abuela tenía razón. No solo razón, sino que estaba muy adelantada a su tiempo.
Durante ese periodo, Ana Sofía seguía mejorando. Ya podía correr pequeñas distancias, subir escaleras y hasta andar en bicicleta con rueditas. Mateo, dijo ella una tarde mientras jugaban en el jardín, gracias por enseñarme a caminar de nuevo. Tú hiciste todo el esfuerzo, hermanita. Yo solo ayudé un poquito, pero sin ti yo nunca lo habría logrado. El niño sonró recordando las palabras de su abuela. ¿Sabes lo que mi abuela decía? Que uno no cura a nadie. Uno solo ayuda a la persona a curarse a sí misma.
Tu abuela era muy sabia. Sí, lo era y sé que ella está feliz viéndote correr por ahí. Se meses después del inicio de la investigación, el doctor Sergio Valdés llamó a la familia para una reunión importante. Tenemos resultados preliminares extraordinarios, anunció. Los métodos de Mateo muestran eficacia en el 78% de los casos probados. Eso es mayor que muchos tratamientos convencionales. Alejandro quedó impresionado. Y ahora, ahora queremos proponer algo más grande. Un instituto de investigación y tratamiento especializado en combinar métodos tradicionales con medicina moderna.
Mateo sería el consultor principal. Un instituto completo. Sí, con su autorización. Claro. Sería una forma de honrar la memoria de la abuela de Mateo y ayudar a miles de niños. Mateo guardó silencio por un momento. ¿Puedo poner una condición, doctor? Claro. ¿Cuál? Que el instituto sea gratuito para familias pobres. Que todo niño pueda ser atendido independientemente de si tiene dinero o no. El Dr. Sergio Valdés sonrió. Mateo, nunca dejas de impresionarme. Es exactamente lo que pretendemos hacer.