NIÑO ENCUENTRA CABALLO ENCADENADO EN EL DESIERTO… PERO NO ERA UN CABALLO COMÚN…

Había buscado tratamiento para su adicción al juego y quería hacer las paces con Patricia y Valentina. ¿Qué opinas?, preguntó Patricia a Diego después de leer la carta. Creo que todo el mundo merece una segunda oportunidad, dijo Diego. Pero solo si demuestra que ha cambiado de verdad. Tienes un corazón muy bueno, Diego, a veces demasiado bueno. Eso es lo que aprendí cuidando a tormenta. A veces los seres más lastimados son los que más necesitan cariño. Patricia decidió darle una oportunidad a Fernando, pero dejó claro que ante cualquier señal de que no había cambiado, ella cortaría el contacto definitivamente.

El primer encuentro de Fernando con Valentina y tormenta fue tenso. El caballo claramente lo recordaba y se agitó cuando lo vio acercarse. “Todavía me tiene miedo”, dijo Fernando viendo la reacción del animal. “Es normal”, dijo Diego. “le tomará tiempo volver a confiar en ti, pero si eres paciente y cariñoso, él te perdonará. ¿Cómo sabes tanto sobre caballos? Solo eres un niño. Lo aprendí observando y sintiendo. Los caballos son como las personas. Saben cuando alguien tiene buenas intenciones.

Fernando comenzó a visitar el rancho una vez por semana, siempre llevando regalos para Valentina y zanahorias para tormenta. Poco a poco el caballo fue perdiendo el miedo y Valentina fue perdonando a su padre. En el primer aniversario de la llegada de Diego al rancho, Patricia organizó una fiesta. invitó a todas las personas del pueblo donde Diego vivía antes, incluyendo a doña Carmen y don Manuel. “Mira nada más cómo has crecido, muchacho”, dijo doña Carmen abrazando a Diego.

“¿Y qué lugar tan bonito! Todo esto pasó porque encontré a tormenta aquel día”, dijo Diego. “Si yo hubiera ido a buscar leña a otro lado.” “No fue coincidencia”, dijo don Manuel. Tienes un buen corazón y los buenos corazones siempre encuentran a quien necesita ayuda. Durante la fiesta, Diego montó a tormenta por primera vez en público. El caballo estaba hermoso, con cintas de colores en la crín y una silla nueva. Cuando galoparon por el pastizal, todos aplaudieron. Este muchacho y este caballo nacieron el uno para el otro, comentó Patricia emocionada.

Al final de la fiesta, cuando todos los invitados ya se habían ido, Diego se quedó solo con tormenta en el pastizal. “Tú salvaste a mi familia”, dijo Diego acariciando el cuello del caballo. Cuando yo pensé que te estaba salvando a ti, en realidad tú nos estabas salvando a nosotros. Tormenta apoyó la cabeza en el pecho de Diego, como siempre lo hacía. Gracias por haber confiado en mí aquel primer día. Gracias por haberme dejado ser tu amigo. Valentina se acercó y se unió a Diego.