Mi ex apareció en mi boda con un sobre y destruyó la mentira-felicia

Todavía la recuerdo con una claridad que me da vergüenza.

La luz roja del letrero.

El costado de una camioneta.

Mateo inclinado. Una mujer rubia sujetándolo de la nuca.

El ángulo perfecto para que pareciera un beso innegable.

Yo me quedé sin aire.

Ni siquiera pensé.

Solo manejé hasta allá.

Y cuando llegué, los vi de lejos.

Otra vez juntos.

Otra vez demasiado cerca.

Mateo me vio. Dio un paso hacia mí.

Dijo mi nombre.

Yo no lo dejé hablar.

Le lancé el vaso de café que traía en la mano.

Recuerdo el olor amargo derramándose sobre el asfalto.

Recuerdo a la mujer apartándose.

Recuerdo gritarle que no volviera a buscarme.

Y sobre todo recuerdo su cara.

No de culpable.

De alguien que sabe que está perdiendo algo y no entiende cómo explicarlo a tiempo.

Lo bloqueé esa misma noche.

Fui al hospital sola.

Mi padre entró a cirugía al amanecer.

Mi madre lloró toda la mañana.