Tener pocas amigas —o incluso ninguna amistad cercana— no significa automáticamente soledad, fracaso social o problema de personalidad.
La amistad femenina, como cualquier vínculo humano, está influida por etapas de vida, experiencias pasadas, carácter y prioridades.
En lugar de estigmatizar, conviene analizar qué patrones pueden estar presentes cuando una mujer mantiene un círculo social reducido.
Estas son cinco características frecuentes que pueden influir en esa realidad.