No significa que volvamos a ser una familia feliz como si nada hubiera pasado. Significa que estoy dispuesta a dejar que comiencen el largo, muy largo proceso de ganarse un lugar en mi vida nuevamente. ¿Entienden? Los cuatro asintieron vigorosamente, lágrimas de alivio corriendo por sus rostros. Entendemos, dijo Daniel, y te prometemos, mamá, que esta vez será diferente. Esta vez te demostraremos que realmente hemos cambiado. Y así comenzó la lenta, dolorosa, pero finalmente esperanzadora reconstrucción de una familia rota.
Fernando pasó dos meses en el hospital y en rehabilitación. Durante todo ese tiempo, Carmen nunca estuvo sola. Sus cuatro hijos se turnaban para estar con ella, para apoyarla, para ayudarla con las 1000 y una tareas que venían con cuidar a alguien con una enfermedad grave. No fue fácil. Había momentos de tensión, momentos donde viejos resentimientos surgían. Había veces cuando Carmen miraba a uno de sus hijos y recordaba aquella noche bajo la lluvia y el dolor era tan fresco como si hubiera sido ayer.
Pero también había momentos de conexión genuina, momentos donde Mónica usaba su experiencia médica para ayudar a Carmen a entender el pronóstico de Fernando. momentos donde Daniel manejaba todos los aspectos financieros y de seguro del tratamiento, asegurándose de que Carmen no tuviera que preocuparse por eso. Momentos donde Sebastián traía pinturas para decorar la habitación de hospital de Fernando, haciendo el espacio menos estéril y más hogareño. momentos donde Gabriela redesañaba Arias de la casa de Carmen para hacer más fácil que Fernando se moviera cuando finalmente volviera a casa.
Y lenta, muy lentamente, algo comenzó a sanar. Cuando Fernando finalmente despertó completamente de su estado semiconsciente, la primera persona que vio fue Carmen. Ella estaba sosteniendo su mano, como había hecho durante semanas. Hola, mi amor”, susurró Carmen con lágrimas de alegría. “Volviste a nosotros.” “Nunca me fui”, logró decir Fernando. Su habla lenta y laboriosa debido al derrame. “Siempre aquí contigo. Los niños están aquí”, le dijo Carmen suavemente. “Han estado aquí todos los días. ¿Quieren verte?” Fernando cerró los ojos procesando esta información.