En nuestro aniversario, mi esposo se fue a una isla con su amante y me mandó: “Ella merece estas vacaciones más que tú”. Yo no lloré ni le rogué… pero cuando volvió bronceado, encontró la puerta cerrada y algo peor lo esperaba

Parte 2 …

A las 9:00 de la mañana, Rodrigo y Daniela ya iban rumbo a sus vacaciones robadas. A las 9:07, Valeria estaba sentada frente a Mauricio Cárdenas, un corredor de operaciones privadas conocido en Polanco por hacer desaparecer propiedades de lujo del mercado en menos de 48 horas.

No era el típico agente sonriente que hablaba de hogares y sueños. Era un cerrador silencioso, rápido y sin escrúpulos, el tipo de hombre al que acudían empresarios, políticos y esposas cansadas cuando necesitaban convertir un activo en dinero antes de que alguien pudiera reaccionar.

Valeria le deslizó la carpeta con los documentos.

—La propiedad está libre de gravamen. La vende la sociedad. No hay hipoteca. No hay copropietario. Se va con arte, muebles, cava, vajilla, todo. Yo solo me llevo mis cosas personales.

Mauricio revisó cada hoja con calma profesional. Cuando levantó la vista, ya no la miraba como a una clienta despechada, sino como a alguien que sabía exactamente dónde golpear.

—Si lo bajamos un poco del valor de mercado, consigo comprador hoy mismo.

—Bájalo lo que haga falta. Lo quiero firmado antes de mañana. Y el dinero fuera del país antes de que él regrese.

La operación fue brutalmente eficiente.

Antes del mediodía, ya habían fotografiado la propiedad. A las 3 de la tarde, un representante de un empresario regiomontano recorrió el penthouse. A las 6, llegó una oferta en efectivo. A las 8:20, Valeria firmó la venta desde la isla de mármol de la cocina donde tantas veces había fingido cenas felices mientras Rodrigo contestaba mensajes escondiendo la pantalla.

Durante las siguientes horas, no gritó ni lloró. Empacó pasaporte, joyas, documentos, la foto de su madre y dos vestidos que todavía sentía suyos. Todo lo demás quedó atrás, como si perteneciera a una mujer que ya no existía.

Luego entró al vestidor de Rodrigo.