En el funeral de mi esposo, se me acercó un adolescente al que nunca había visto y me dijo: "Me prometió que cuidarías de mí"
Daniel no me había dejado con una traición secreta, sino con una responsabilidad. Y quizá, con el tiempo, con una familia.
Y por primera vez desde que se cerraron las puertas de la ambulancia, sentí algo parecido a la paz.
Daniel no me había dejado con una traición secreta, sino con una responsabilidad.