“Quería enseñarte algo que el dinero no puede comprar.
Resiliencia.
Humildad.
Fuerza.
Quería que crecieras valorando lo esencial, no lo material.
Sé que a veces me odiaste por decirte ‘no’.
Y lo entiendo.
Pero cada ‘no’ fue una forma de decirte ‘te estoy preparando para la vida’.”
Las lágrimas empezaron a caer sobre el papel.
“Ahora, ese dinero es tuyo.
Todo.$
Pero más importante aún… espero haberte dejado algo que vale mucho más que eso.
Amor.
Disciplina.
Y la capacidad de levantarte incluso cuando el mundo se derrumba.
Siempre estaré contigo.