Lo aterrorizó, lo hirió, lo hizo sentir que no valía nada y lo habría destruido completamente si su padre no la hubiera descubierto. La sentencia es 30 años de prisión sin posibilidad de libertad condicional por los primeros 15. Y quiero dejar muy claro que si dependiera de mí, nunca vería la luz del día otra vez. Valeria no mostró emoción cuando escuchó su sentencia, solo se quedó sentada allí, mirando fijamente al frente, su rostro, una máscara perfecta de nada.
Pero cuando los guardias se acercaron para llevársela, cuando las esposas hicieron clic alrededor de sus muñecas, cuando comenzó a caminar hacia la puerta que la llevaría lejos por décadas, finalmente se volvió a mirar a Ricardo una última vez. Y en sus ojos Ricardo vio algo que lo hizo sentir frío hasta los huesos. No arrepentimiento, no vergüenza, solo odio puro y la promesa silenciosa de que algún día de alguna manera, se vengaría. Pero Ricardo ya no tenía miedo de ella, ya no tenía poder.
Miguel estaba a salvo, eso era todo lo que importaba. Los meses siguientes fueron de sanación lenta pero constante. Miguel comenzó terapia con el doctor Herrera tres veces por semana. Al principio le costaba hablar, le costaba confiar, pero poco a poco comenzó a abrirse. Comenzó a procesar el trauma, a entender que lo que le había pasado no fue su culpa, que él no había hecho nada para merecerlo. Ricardo dejó la empresa en manos de gerentes de confianza y pasó cada momento libre con su hijo.
fueron a terapia familiar juntos, aprendiendo a comunicarse de nuevo, aprendiendo a reconstruir la confianza que Valeria había destruido. Ricardo vendió la mansión en Polanco. No podía soportar estar allí, no después de lo que había pasado en ese sótano maldito. compró una casa nueva en San Ángel de un solo piso, sin sótano, llena de luz y aire fresco, un lugar donde Miguel pudiera sentirse seguro. Doña Lupe se fue con ellos, por supuesto, era parte de la familia. De hecho, Ricardo la ascendió de cocinera a administradora de la casa, le duplicó el salario, le dio su propia suite con baño privado.