El renacer de la dignidad y la recompensa del karma.
Minutos después, la escena era un poema de justicia divina. y su envidia la habían llevado directo a perder su libertad por varios años.
Dentro de la casa, el ambiente se transformó por completo. Dudado de ella aunque fuera por un segundo.
La ayudó a levantarse, la sentó en el sofá más cómodo de la sala y señor le vio un vaso de agua.
"María, el daño que esa mujer intentó hacerte no tiene perdón", le dijo la patrona, con los ojos llorosos por la emoción. el triple de tu sueldo, y yo misma me haré cargo de todos los gastos médicos y la educación de tu nieta hasta que se gradúe de la universidad".
María, que no paraba de llorar, ahora derramaba lágrimas de una gratitud inmensa, sintiendo que Dios había escuchado sus oraciones en medio de la peor de las tormentas.
La vida nos da lecciones implacables. Pero la verdad es como el agua: siempre, tarde o temprano, encuentra la manera de salir a la luz y limpiar el camino. ¿Recompensa que merecen? Y tú, ¿alguna vez has sido víctima de una traición parecida en tu trabajo?