Y en esa sonrisa…
Vi todo.
El pasado.
El dolor.
El perdón.
Y un futuro…
Que, por fin…
Estaba listo para vivir a su lado.
De verdad.
Y, esa noche…
Por primera vez en muchos años…
Sentí que había vuelto a casa.
Compártelo, y si esta historia te hace reflexionar, considera compartirla. Nunca sabes quién podría necesitar escuchar esto.