De estrella juvenil a maestro de la vida: el ídolo de los 70 que conquistó Hollywood y el destino lo venció.

Con el paso del tiempo, su carrera tomó nuevos rumbos. Se alejó de los reflectores y encontró una nueva pasión en el doblaje, destacándose como la voz de la Bestia en la película animada de Disney Beauty and the Beast. Esta faceta le permitió continuar en el mundo del arte cuidando de su salud.

También descubrió en la docencia una vocación duradera. Impartió clases en distintas universidades, como la de Indiana, donde compartió su experiencia con jóvenes talentos. Además, dirigió episodios de reconocidas series de televisión, aunque con el tiempo sintió que ese ambiente ya no lo llenaba del todo.