Cambio de hora: ¿cómo limitar la fatiga al pasar al horario de verano?
Para prepararte mejor y reducir al máximo el cansancio, conviene adoptar algunos buenos hábitos:
Ajusta tus horarios: unos días antes del cambio, adelanta la hora de acostarte y levantarte 15–20 minutos para que el cuerpo se adapte progresivamente.
Exponte a la luz natural: por la mañana, sal a la luz del día y muévete. El Institut National du Sommeil et de la Vigilance (INSV) recomienda caminar al sol o desplazarse en bicicleta, ya que “facilita el ajuste del ritmo biológico y mejora la calidad del sueño”.
Limita las pantallas por la noche: al menos una hora antes de dormir, evita pantallas, ya que la luz azul dificulta la producción de melatonina, la hormona del sueño.
Optimiza tu descanso: mantén horarios regulares y duerme en un entorno tranquilo. Durante este periodo, evita dormir hasta tarde los fines de semana, las siestas largas o el deporte nocturno, según recomienda la Sorbona.
Come a horas fijas: la alimentación influye en el reloj biológico. Comer a horarios regulares ayuda a no agravar la desincronización.