Paso a paso:
Primero, corta los limones en trozos o exprime su jugo dentro de un recipiente con agua. Luego coloca también las cáscaras en el mismo recipiente para aprovechar mejor sus propiedades y su aroma.
Introduce el recipiente en el horno y enciéndelo a una temperatura media. Déjalo calentarse hasta que el agua comience a hervir y se produzca suficiente vapor dentro del horno.
Cuando notes que el interior está lleno de vapor, apaga el horno y deja la puerta cerrada durante unos minutos mientras baja un poco la temperatura. Esto ayudará a que la grasa y la suciedad incrustada se ablanden.
Cuando el horno esté tibio, abre la puerta con cuidado y limpia las superficies con un paño húmedo o una esponja. Verás que la suciedad sale con mucha más facilidad.

MĂ©todo 2: Refuerzo con bicarbonato para suciedad difĂcil
Si despuĂ©s del vapor todavĂa quedan manchas resistentes o grasa más pegada, puedes reforzar la limpieza usando bicarbonato de sodio.
Lo que necesitas:
Bicarbonato de sodio
Agua
Esponja o paño
CĂłmo hacerlo:
Mezcla un poco de bicarbonato con agua hasta formar una pasta espesa. Aplica esta preparación directamente sobre las áreas más sucias del horno.
Deja actuar la pasta durante 15 a 20 minutos para que ayude a despegar la suciedad difĂcil. DespuĂ©s, limpia con un paño hĂşmedo hasta retirar todos los residuos.
Este paso extra puede ser muy útil cuando el horno tiene grasa más incrustada o restos quemados que no salen por completo con el vapor de limón.
¿Cada cuánto conviene limpiar el horno con este método?
Lo más recomendable es realizar esta limpieza despuĂ©s de que ocurran derrames o salpicaduras recientes, ya que el vapor funciona mejor cuando la suciedad todavĂa no se ha endurecido demasiado.
Si no puedes limpiarlo enseguida, lo ideal es hacer una limpieza general al menos una vez al mes. AsĂ evitarás que la grasa se acumule y luego sea más difĂcil retirarla.