Las medias diminutas.
El abrigo… suave… cálido… mío.
—Esto no puede ser para mí… —susurré.
Pero lo era.
Vestí a mi bebé con una de las ropitas nuevas.
Le quedaba perfecto.
Y cuando sonrió… sentí algo que me quebró por dentro.
Porque hacía mucho no lo veía así de cómodo.
Así de tranquilo.
La decisión
Esa misma mañana tomé una decisión.
Volver.
Volver a la lavandería.