En muchos hogares, especialmente durante las festividades o las cenas familiares numerosas, la persona que preside la mesa marca la pauta. Si se muestra cálida y abierta, la mesa se siente segura. Si está tensa o distraída, el ambiente cambia al instante.
Esta silla nos recuerda que la hospitalidad es un arte. Cocinar es una parte; mantener el espacio es otra.Los asientos del medio: Los conectores.
El centro de la mesa es donde fluye la energía. Es donde las conversaciones se superponen. Es donde la risa viaja de un lado a otro
Si te sientas en el medio, a menudo te conviertes en el conector, el puente entre diferentes personalidades.
Podrías:
Introducir temas.
Traducir historias entre generaciones
Ayude a los huéspedes tímidos a sentirse incluidos.
En las grandes comidas familiares, los asientos centrales suelen estar reservados para la generación más joven, quienes absorben las historias de ambos lados. Están lo suficientemente cerca como para oírlo todo, pero lo suficientemente neutrales como para alternar entre conversaciones.Es una posición dinámica y animada.
El asiento de la esquina: The Observer4
El asiento de la esquina está subestimado
Desde aquí, lo ves todo. Observas las expresiones. Captas miradas de reojo. Te fijas en quién le rellena el vaso a quién. Percibes las emociones no expresadas.
Algunas personas prefieren este asiento porque les da seguridad. Pueden participar sin ser el centro de atención.
Los observadores a menudo:
Notan pequeños detalles.
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